¿QUIÉN QUIERE BORRAR AL DIRECTOR? Cuando el discurso pedagógico se convierte en una excusa peligrosa

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Aquí no hay confusión. Aquí hay intención.

Lo que se está intentando vender como una “planteamiento de sustituir al director por el coordinador pedagógico” no es más que un intento disfrazado de desmontar la figura del Director de Centro Educativo y peor aún planteado por Julio Canelo miembro del CEN-ADP. Y hay que decirlo sin rodeos: eso es un golpe directo a la estructura del sistema escolar dominicano.

La Ley General de Educación 66-97 no deja espacio a interpretaciones creativas. El Director es la máxima autoridad del centro. Punto. No es opcional, no es negociable, no es sustituible por conveniencia ni por moda técnica y debe saberlo Julio Canelo que debe ser de los defensores de los directores que también son docentes miembros de la ADP.

Entonces, ¿por qué ahora quieren vender la idea de que el Coordinador Pedagógico debe asumir ese rol? No hay excusa ni justificación alguna.

Porque es más cómodo.

Más cómodo para quienes no quieren lidiar con la responsabilidad administrativa.
Más cómodo para quienes prefieren diluir la autoridad.
Y más peligroso para un sistema que necesita dirección, no improvisación.

El Coordinador Pedagógico cumple una función valiosa, sí. Pero es eso: un apoyo técnico. No tiene responsabilidad legal sobre el centro, no administra recursos, no responde ante el Estado. Pretender colocarlo como figura central es como poner al copiloto a comandar el avión sin ser el capitán.

Y lo más grave no es el error conceptual. Es la consecuencia práctica.

Cuando se debilita al Director:

  • Se fragmenta la toma de decisiones
  • Se diluye la responsabilidad
  • Se abre la puerta al desorden institucional

Y en educación, el desorden no es teoría. Se traduce en baja calidad, improvisación y pérdida de control. Pero hay quienes al parecer se benefician del desorden en educación.

El propio Ministerio de Administración Pública (MAP) reconoce que los cargos de dirección implican liderazgo estratégico, manejo de personal y responsabilidad institucional. No estamos hablando de dar clases mejor. Estamos hablando de dirigir una institución completa.

¿O es que ahora dirigir una escuela es lo mismo que coordinar una reunión pedagógica?

No.

Aquí hay que hacer una pregunta incómoda:
¿Se quiere mejorar la educación… o se quiere controlar las escuelas desde la sombra? Asonadedi no vino a dividir a la ADP sino a fortalecerla con una figura que defiende la posición del director.

Porque cuando se intenta reducir al Director a una figura decorativa, lo que realmente se está haciendo es quitarle poder a quien da la cara, para repartirlo entre quienes no asumen la responsabilidad completa.

Y eso, en cualquier sistema serio, es un retroceso.

El Director no está para adornar la estructura. Está para dirigirla. Para tomar decisiones. Para responder por ellas. Para garantizar que el centro funcione.

Lo demás es discurso.

Y el país no necesita más discursos. Necesita orden, claridad y respeto a la ley.

Porque cuando se juega con la autoridad en la escuela, no se está haciendo política educativa… se está poniendo en riesgo el futuro de los estudiantes.  Escucharon Minerd-ADP y Asonadedi que se de el valor y el respeto a la figura de representación y autoridad legal del centro educativo. Y eso, debe saberlo muy Julio Canelo y el CEN ¿Cuál es el miedo a Asonadedi sino vino a dividir? O será miedo al liderazgo emergente que nace de la figura del director que no es un enemigo del docente sino un colega maestro.

 Con Antoni

El autor: José Antoni Fernández Puello Educador | Periodista | Deportista
Formación. Verdad. Comunidad.
Impacto desde las aulas, los medios y la cancha.

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